Visita Alpuente

Hay lugares que te transportan en el tiempo, que te hacen volver atrás muchos años. Cuando las montañas son el mejor lugar donde vivir y las calles empedradas son los caminos a recorrer, los pueblos como Alpuente nos envuelven en su magia. De la comarca de la Serranía, al interior de la provincia de Valencia, encontramos esta localidad mucho menos conocida de lo que se merece, siempre bajo nuestra opinión.

A Alpuente llegamos desde Valencia siguiendo la CV-35, la carretera de Ademuz, y a la altura de Titaguas, tomamos el desvío a la derecha. El trayecto dura aproximadamente una hora y excepto el último tramo, donde la carretera se vuelve más estrecha y el firme no es tan bueno, el resto es estupenda. También es posible desviarse en Casinos dirección Villar del Arzobispo y dirigirse hacia La Yesa y por ahí hasta Alpuente, pero la carretera es en general bastante peor.

No es tan fácil llegar en transporte público, puesto que la Hispano Chelvana, que es el autobús de linea que cubre la zona, apenas tiene un servicio diario de ida y vuelta desde Valencia. Y es la única opción diferente a nuestro vehículo propio.

El término municipal de Alpuente es muy grande, uno de los mayores del territorio valenciano, con alrededor de 138 km2. Doce aldeas dependen de su ayuntamiento, aunque en la actualidad muchos de ellas permanecen deshabitadas durante la mayor parte del año y recuperan parte de su vida en los meses de verano. Varias aldeas se encuentran a poca distancia de Alpuente, en un radio de 3 o 4 kilómetros y podemos visitarlas en una caminata mientras que otras se encuentran más alejadas, como la del Collado, que está a 13 kilómetros o la Torre, a 15 kilómetros.

El entorno es muy montañoso. El pueblo se encuentra en un cerro que se eleva a mil metros de altura y desde el que podemos divisar terrenos a muchísima distancia. Por ello y por su ubicación en la frontera del Reino de Valencia con Aragón, Alpuente tuvo mucha importancia en la edad media. De hecho, al desaparecer el Califato de Córdoba a principios del siglo XI, se crearon los reinos de Taifas, teniendo uno de ellos su capital en Alpuente durante casi cien años. El Cid Campeador tomo la ciudad y después volvió a manos musulmanas, siendo cedida a Jaime I para la conquista de Valencia. ¿No os parece un lugar súper interesante?

Pero la historia en Alpuente no empieza en la Edad Media, sino que nos debemos irnos millones de años atrás para hablar de los primeros habitantes de la zona: los dinosaurios. Se han encontrado en todo el término municipal muchos restos de varias especies muy interesantes, que llevaron a habilitar un museo paleontológico en una antigua ermita. Se encuentra junto a la oficina de turismo. El museo es pequeño pero todo lo que se exhibe son piezas originales encontradas en la localidad. La visita es guiada y lleva incluida una proyección sobre la palentologia en general y en Alpuente en concreto. El precio es de 2,50€ por persona, niños incluidos. El horario es muy reducido porque la visita es guiada, pero si sois bastantes os pueden organizar una especial para vosotros.

Hay varias vitrinas repartidas junto a las paredes, donde encontramos fósiles muy distintos, algunos donados por vecinos del pueblo, pero la pieza central y la estrella del museo es la reconstrucción casi completa del esqueleto de un saurópodo encontrado en la aldea de Baldovar. Costó años de reconstruir por encontrarse las piezas divididas en muchas partes pequeñitas. ¡Todo un inmenso puzzle!

Dejamos el museo, que a los niños les gustó mucho, y nos centramos en el pueblo. Alpuente estuvo rodeado por una muralla que, aunque no se encuentra en perfecto estado, si que podemos reconocer todavía en muchos tramos. Originalmente tenía 14 torres, la principal es la que mejor se conserva. La Torre de la Alhama, con una antigüedad de más de mil años, se utilizó como lugar de gobernación, el ayuntamiento. En el siglo XIV se llegaron a celebrar las Cortes del Reino en ella. Un imprescindible en vuestro paseo por Alpuente sin duda. Cuando paséis por dentro de la Torre, fijaros en el techo porque es toda una obra de arte.

Si continuáis hacia la izquierda al pasar bajo la Torre os encontraréis con la iglesia dedicada a Nuestra Señora de la Piedad. Es de estilo gótico, aunque con detalles que recuerdan al románico, y lo que más destaca es su campanario octogonal. Esta iglesia sufrió incendios durante las guerras carlistas y en la guerra civil, por lo que ha sufrido diversas reconstrucciones. Pero aún así no deja de ser un edificio que te hace sentir todo el tiempo ha pasado por sus muros.

Si seguimos un poco más arriba, nos encontraremos con el castillo. Su conservación es regular pero solo por su ubicación merece la pena subir. Se encuentra en lo alto del cerro y data de la época del califato, cuando la población se conocía como Al-Bunt. Tan solo se conservan algunas partes del perímetro amurallado y lugares de almacén o aljibes, prueba de las batallas de las que ha sido testigo.

Si viajamos unos kilómetros dirección La Yesa, hallaremos un acueducto de origen medieval junto a la carretera. Se haya bastante bien conservado aunque es muy sencillo y no tiene demasiada altura.

La riqueza cultural de Alpuente es enorme, pero la natural también es importante. Podemos encontrar numerosas fuentes y varias áreas recreativas con merenderos. Es muy importante el sabinar, presente en toda la zona. También es zona de especial protección de aves como águilas o halcones (nosotros vimos algun ave grande aunque no sabemos qué era) y es atravesado por la Cañada Real, vía de traslado de ganado entre Aragón y Valencia desde la Edad Media. Además, hay rutas senderistas muy interesantes en el municipio: la ruta de las aldeas o el camino real, que une los dos castillos de la zona, el de Alpuente y el del Poyo, junto a la aldea del Collado.

Si vais a visitar este pueblo, os informamos que cuenta con una app disponible de forma gratuita con información sobre los monumentos, las aldeas y las rutas, y todo con mapas para ayudarnos a descubrir Alpuente. La oficina de turismo está en la avenida que sale hacia la Yesa, junto a la farmacia. Si llegas desde Valencia tendrás que cruzar el pueblo por el interior hasta llegar a una calle más amplia que tiene el barranco a vuestra derecha.

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Esto es todo lo que hoy os contamos sobre Alpuente, solo nos queda recomendaros su visita porque pensamos que…

¡sin duda se la merece!